Os queremos compartir una reflexión que seguramente muchos habéis vivido en casa y que preocupa a muchas familias. El artículo “Deja de lamentarte y quítale el móvil a tu hijo” expone que somos una generación de padres preparadísimos y preocupadísimos por nuestros hijos, que como estamos tan enganchados a nuestros propios móviles y frente a la presión social y el uso extendido de las pantallas, hemos renunciado a educar y a pelear por la libertad moral de nuestros hijos, y hasta por su salud. Su autor recuerda que es posible —aunque exigente— educar con menos dispositivos, demostrando que los niños pueden crecer igual de conectados al mundo pero de forma más libre y saludable. Y tal vez, al concluir la lectura del artículo, caigamos en la cuenta que los primeros que nos tenemos que quitar el móvil somos nosotros, los padres, porque la mejor forma de educar, no lo olvidemos, es con el ejemplo.
