The Language of God

Vivimos en una época en la que a muchos creyentes se nos ha hecho pensar que debemos elegir: o la Fe o la ciencia. Como si admirar el Big Bang, la evolución o la complejidad del ADN implicase necesariamente renunciar a Dios. Esta supuesta tensión, que a menudo genera dudas silenciosas o un conflicto interior difícil de expresar, es el punto de partida de nuestra recomendación de Lectura para Padres que compartimos en este boletín: The Language of God, de Francis S. Collins (Traducción: ¿Cómo habla Dios?). No es un libro escrito para ganar debates, sino para acompañar a quienes buscan una Fe que no tenga miedo a las preguntas ni a los descubrimientos del mundo moderno.

El autor no habla desde la teoría, sino desde la experiencia personal de alguien que ha mirado la vida desde el microscopio y desde la oración. Con un lenguaje cercano y una honestidad desarmante, Collins invita al lector a contemplar la ciencia no como una amenaza, sino como una puerta al asombro, al sentido y, en última instancia, a Dios. Desde las primeras páginas, el lector intuye que está ante una obra que no solo informa, sino que interpela, reconcilia y abre un camino esperanzador para quienes desean creer con la mente despierta y el corazón en paz.

¿Por qué?

Francis S Collins, reconocido científico, líder del Proyecto Genoma Humano y Director del National Institutes of Health durante más de una década, narra su propio camino espiritual: pasó del agnosticismo y luego ateísmo a una Fe cristiana reflexiva, no por rechazo a la ciencia, sino precisamente a través de ella. El autor explica cómo el estudio del ADN —ese “lenguaje” que codifica la vida— le llevó a experimentar asombro y humildad ante una realidad que, lejos de excluir a Dios, apunta a un Creador racional y amoroso. Para el creyente, este enfoque resulta especialmente valioso porque muestra que la admiración por la Creación puede fortalecer la Fe en lugar de debilitarla.

Uno de los grandes méritos del libro es su esfuerzo por clarificar los malentendidos habituales entre ciencia y religión. Collins analiza distintas posturas —desde el ateísmo materialista hasta el creacionismo literalista— y propone una vía integradora que denomina “evolución teísta” o “BioLogos”: la idea de que Dios utiliza procesos evolutivos para dar origen a la diversidad de la vida. Esta visión permite al creyente aceptar plenamente los descubrimientos científicos modernos sin renunciar a la convicción de que la Creación tiene un propósito y un sentido último.

El autor dedica también un espacio importante a las cuestiones éticas que surgen del avance científico, especialmente en genética y biomedicina. Desde una Fe madura, Collins defiende que la ciencia necesita una brújula moral y que las religión cristiana puede ofrecer criterios sólidos para proteger la dignidad humana. Este diálogo entre Fe, razón y ética es presentado con respeto y sin dogmatismos, lo que hace el libro no solo accesible, sino incluso recomendable también para lectores escépticos.

Como creyente, recomiendo The Language of God porque no es un tratado apologético al uso, sino una invitación serena al diálogo. Collins no pretende “probar” a Dios en un laboratorio, sino mostrar que creer es razonable, intelectualmente honesto y compatible con el pensamiento crítico. El libro anima a vivir la Fe sin complejos, a valorar la ciencia como un don y a contemplar la Creación con gratitud. En un Mundo donde Fe y ciencia a menudo se presentan aparentemente como opuestos, esta obra actúa como un puente necesario, inspirador y profundamente reconciliador.